Falsificadores, impostores y estafadores: todos estos términos se engloban hoy en día bajo un mismo concepto: «blender».
Esta palabra inglesa describe a una persona que tiende a fingirlo todo, a presentarse bajo una luz positiva y que, a menudo, no dice toda la verdad.
Este término se acuñó porque este tipo de persona manipula y adapta su entorno según sus necesidades y objetivos.
Trabajar con este tipo de personas o rodearse de ellas es muy difícil y conlleva muchos retos.
Por eso, en este texto te mostramos trucos y consejos para que puedas identificarlas y saber cómo lidiar con ellas.
Dos tipos de personas que fingen

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En primer lugar, es importante que sepamos qué características tienen estas personas. De esta manera, será más fácil identificarlas en nuestro entorno y prestarles atención.
Según los expertos, se pueden distinguir dos tipos de farsantes.
1. El primer tipo suele ser narcisista y egoísta.
Quiere tratar a las personas de tal manera que consiga lo que quiere con la mayor facilidad posible. Pero todo ello con una sonrisa encantadora y palabras bonitas.
También puede ocurrir que este tipo de persona no sea del todo consciente de sus características, sus acciones y sus consecuencias. Estas personas no son del todo malvadas y aún existe la esperanza de que puedan mejorar.
Hablando con ellas de forma abierta, pero con empatía, y explicándoles cómo afecta su comportamiento a los demás y por qué no es bueno comportarse de esa manera.
2. Por otro lado, hay casos más difíciles que pueden presentar ya ciertas personalidades psicopáticas o esquizofrénicas.
Son manipuladores y despiadados, pero extremadamente inteligentes socialmente. Estos farsantes son mucho peores y harán cosas extremas para imponer sus intereses.
Se nota enseguida que este tipo es mucho más peligroso que el primero. Es capaz de causar mucho más daño, y para enfrentarse a él se necesita ayuda profesional.
5 consejos para desenmascarar a un farsante

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A continuación te presentamos cinco pasos que puedes seguir como primera medida de autoayuda.
1. Verifica dos veces
Es recomendable verificar dos veces (o incluso más) todas las afirmaciones de la persona que consideras un farsante.
A menudo hablan mucho y de forma atractiva sobre sí mismos, sus logros o sus actividades.
Sería conveniente cuestionar críticamente estas afirmaciones haciendo preguntas específicas.
Por ejemplo: «¿Cómo lo conseguiste?» o «¿Qué hiciste exactamente?».
Por lo general, nuestro farsante dará respuestas incompletas o cambiará de tema.
En esto son auténticos maestros y hay que estar muy atento.
2. Comprueba la calidad del trabajo
Si eres empleado, compañero o jefe de un farsante, sería bueno comprobar su rendimiento en el trabajo.
Hoy en día es fácil encontrar información al respecto, ya que hay numerosos informes.
Sin embargo, a veces estos informes no son accesibles, por lo que es una buena idea preguntar a un compañero o empleado que trabaje en estrecha colaboración con el «blender».
Es probable que este compañero esté mejor informado sobre el rendimiento laboral del farsante y pueda darte información valiosa sobre su éxito real.
3. Hablar con otra persona
A menudo resulta realmente difícil distinguir cuándo el estafador exagera y cuándo dice la verdad (si es que la dice).
Por eso, es recomendable hablar de este tema con alguien que conozca al farsante.
Si se trata de un asunto profesional, también puede ser útil hablar con tu superior.
Especialmente si también trabaja con nuestro farsante o lo ha hecho en el pasado.
Sin embargo, solo debes hacerlo si estás absolutamente seguro y ya has reunido algunas pruebas que respalden tus sospechas.
Y, por supuesto, solo si confías en tu jefe y estás seguro de que no te malinterpretará.
4. Hablar directamente con el «blender»
Este consejo es quizás el más difícil y no es adecuado para todo el mundo.
Porque requiere algo de valor y una buena preparación para seguir este enfoque.
¿Qué significa realmente estar bien preparado?
Hay que ser capaz de comunicarse bien, ser directo pero sin herir, y encontrar rápidamente una solución a cualquier reacción de la otra persona.
Esto no es nada fácil y a menudo requiere la presencia de alguien que pueda documentarlo todo y dar fe de ello.
Si eres el superior de esa persona, sería recomendable organizar una reunión en la que esté presente un empleado del departamento de recursos humanos o incluso un psicólogo.
Así resultará mucho más fácil formular las preguntas adecuadas y desenmascarar al estafador.
5. La prevención es la mejor opción
En cuanto reconozcas a un farsante, lo mejor es evitar el contacto con él.
Sin embargo, si tienes que estar en un grupo con él, evita el contacto visual directo y no entables conversación con él.
Un consejo útil para todos los que trabajan en el departamento de recursos humanos: entrena tu capacidad para detectar a este tipo de personas antes de que se incorporen a tu empresa.
Intenta evitar este tipo de situaciones no dándole ninguna oportunidad al estafador.
Es difícil identificarlos a primera vista, ya que a menudo parecen inteligentes y profesionales.
Esto se debe a que saben presentarse bien.
Pero si se conversa con ellos durante más tiempo, por ejemplo una hora, el farsante va perdiendo poco a poco su fachada y muestra su verdadera cara.
Reflexión final

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Las personas que dicen una cosa, piensan otra y hacen una tercera no pueden aguantar mucho tiempo.
A menos que padezcan una enfermedad mental grave, pero, afortunadamente, no hay muchos casos así.
Con los primeros podemos lidiar mejor, ya que no causan tantos problemas. Mentirán y engañarán, pero si lo sabes, sus palabras y tácticas no te afectarán tanto.
Lo más importante al tratar con un farsante es que, cuando tengas que comunicarte con él, te muestres relajado, pero mantengas siempre la atención.
Debes aceptar todo lo que diga con cierto escepticismo y distanciarte de él tanto como sea posible, tanto física como psicológicamente.
Si detectas a una persona así en tu entorno, debes aplicar los consejos mencionados anteriormente para protegerte a ti mismo y a los demás de ella.
De este modo, tu entorno será un lugar mucho más agradable en el que trabajar y relajarte.


