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Si alguien se disculpa con alguna de estas 12 frases, no está siendo sincero.

Si alguien se disculpa con alguna de estas 12 frases, no está siendo sincero.

La comunicación sincera es un componente esencial de cualquier relación, ya sea romántica o platónica.

Independientemente de si es necesario pedir perdón o no, es importante saber cómo hacerlo correctamente.

¿Cómo puedes asegurarte de que una disculpa sea sincera y ayude a sanar las heridas o los malentendidos?

Una disculpa tiene el potencial de restablecer la confianza, aliviar los sentimientos heridos y dar un nuevo impulso a una relación dañada.

12 frases que delatan que alguien no sabe cómo pedir perdón

1. «Lo siento si…»

Sin embargo, si alguien te ofrece una disculpa falsa o poco sincera, esto solo puede empeorar la situación.

Ejemplos:

Esto constituye una disculpa condicional que no asume toda la responsabilidad y solo insinúa que quizá algo haya salido mal.

– Lamento si he hecho algo mal.

2. «Siento que hayas…»

– Lo siento si te has sentido ofendido.

Ejemplos:

Esta disculpa culpa a la otra persona y la convierte en el problema, en lugar de asumir la responsabilidad.

– Siento que te hayas sentido herido.

– Siento que pienses que he cometido un error.

3. «Lo siento, pero…»

– Siento que pienses que soy tan malo.

Ejemplos:

Esta disculpa evasiva no ayuda a sanar las heridas que se han producido.

– Lo siento, pero la mayoría de los demás no habrían reaccionado tan exageradamente como tú.

– Lo siento, pero a los demás les pareció gracioso.

– Lo siento, pero tú empezaste.

– Lo siento, pero no podía actuar de otra manera.

– Lo siento, pero lo que dije también tenía algo de verdad.

4. «Solo he…»

– Lo siento, pero no puedes esperar la perfección.

Ejemplos:

Esta excusa justificativa intenta argumentar que el comportamiento hiriente estaba bien, lo que solo demuestra que la persona es manipuladora.

– Solo quería ayudarte.

– Solo quería tranquilizarte.

5. «Ya te dije/hice…»

– Solo quería ayudarte a ver la otra perspectiva.

Ejemplos:

Esta excusa de «déjà vu» trivializa la situación al dar a entender que no hay nada por lo que haya que disculparse.

– Ya te he dicho que lo siento.

6. «Me arrepiento de…»

– Ya me he disculpado por eso innumerables veces.

Ejemplos:

Esta excusa evasiva confunde el arrepentimiento con una disculpa sincera y no demuestra sentido de la responsabilidad.

– Lamento que te hayas sentido molesto.

7. «Sé que yo…» o «Tú sabes que yo…»

– Lamento que se hayan cometido errores.

Esta disculpa edulcorada intenta restar importancia a lo sucedido para no culparse a uno mismo ni a los demás.

Ejemplos:

El edulcoramiento puede parecer una muestra de modestia, pero no constituye una disculpa sincera.

– Sé que no debería haberlo hecho.

– Sé que quizá debería haberte preguntado primero.

Ejemplos:

Esta disculpa no tiene nada que ver con la responsabilidad e intenta restar importancia o minimizar tus sentimientos.

– Sabes que lo siento.

– Sabes que no era mi intención.

8. «Te pediré perdón cuando…»

– Sabes que nunca quise hacerte daño a propósito.

Ejemplos:

Esta disculpa «paga por jugar» no es una disculpa incondicional, sino una que solo se ofrece a cambio de una condición.

– Solo me disculparé si tú también te disculpas.

– Me disculparé si aceptas no volver a sacar el tema.

9. «Supongo que…»

– Me disculparé si dejas de hablar de ello.

Ejemplos:

Es una disculpa fantasma que insinúa la necesidad de una disculpa, pero no ofrece una de verdad.

– Supongo que te debo una disculpa.

10. «Fulano me dijo que debería disculparme».

– Supongo que debería decir que lo siento.

Ejemplos:

Es una disculpa «ajena», en la que la persona dice que solo se disculpa por presión de los demás.

– Tu madre me ha pedido que te pida perdón.

11. «¡Vale! Lo siento, ¿vale?!»

– Mi novia me ha dicho que te pidiera perdón.

Ejemplos:

Es una disculpa tiránica, en la que el tono de voz o las palabras transmiten una disculpa a regañadientes que no parece sincera.

– Vale, ya me he disculpado, ¡ya basta!

Una disculpa sincera, por el contrario, tiene la mayoría o todas las siguientes características:

– Déjame en paz, ya me he disculpado, ¿no es suficiente?

Una disculpa sincera se ofrece libremente y sin condiciones, y no minimiza lo ocurrido.

Demuestra que la persona que se disculpa reconoce y se toma en serio las experiencias y los sentimientos de la persona ofendida.

Si quieres pedir perdón, es importante escuchar primero qué ha pasado desde el punto de vista de la otra persona y cómo le ha afectado.

Ninguna disculpa tendrá sentido si no escuchamos atentamente el dolor y la ira de la persona ofendida.

En última instancia, la persona agraviada debe saber que realmente la entendemos, que nuestra empatía y nuestro arrepentimiento son sinceros y que estamos dispuestos a asumir la responsabilidad por el dolor causado y a hacer todo lo posible para evitar que el suceso se repita.

Las personas se disculpan por diversas razones, a menudo erróneas.

Puede que crean que no han hecho nada malo, o que simplemente quieran mantener la paz.

Quizás sientan vergüenza y quieran escapar de sus propios sentimientos. Quizás sean conscientes de sus actos, pero se sientan incapaces o no estén dispuestos a afrontar su culpa.

Las personas que evitan sistemáticamente pedir perdón podrían mostrar una falta de empatía, una baja autoestima o incluso un trastorno de la personalidad.